
Por una vez, y sin que sirva de precedentes, estoy totalmente de acuerdo con Alfredo Relaño.
Tal vez cuando se vive en España, uno no se da cuenta y se aceptan como normales, situaciones y actitudes, que distan mucho de serlo. El racismo en cualquier sociedad es un problema serio. La mayoría de paises europeos, tuvieron un gran flujo migratorio en los años 6o. Las excolonias en el Reino Unido, los norteafricanos y excolonias en Francia, los turcos en Alemania... En España, la immigración fue mayoritariamente nacional y a la vez una importante parte de la población emigró a paises como Alemania o Francia.
En este sentido y en muchos otros, España es un país immaduro. Trenta años de democracia no dan para mucho, especialmente cuando se comparan con otros paises sociológicamente mucho más desarrollados.
En los 70 se tiraban plátanos a los jugadores negros en Inglaterra. Y tuvo que pasar casi una década para que estas prácticas absurdas se eliminiran completamente. En la actualidad, si alguien hace un comentario o un grito racista en una grada de un campo de fútbol, cualquier persona a su alrededor que se sienta ofendida, y creedme ocurre, puede denunciarlo al steward o agente de policia más próximo, y el energúmeno no solo será expulsado del recinto, sino que será detenido y denunciado judicialmente.
Esa es la manera de acabar con el racismo!
No justificando a los "pocos" que imitan sonidos guturales. No intentando comparar esos gritos con otros insultos como los que comenta Relaño, o inventarse absurdos argumentos como que también pasaría a un blanco en el Congo. Los máximos culpables no son los incultos que proclaman insultos racistas, sino la gran mayoría que, a su alrededor, calla, otorga y minimiza sus acciones.
Eso es lo que demuestra la madurez de una sociedad. Saber aceptar nuestros propios errores y tratar de cambiar las actitudes de unos pocos, que cuentan con el benplácito de la mayoría.
Y es ahora que los flujos migratorios a España se han intensificado, cuando las autoridades políticas y las futbolísticas, así como la sociedad de la información, deberían tomar tablas en el asunto, redactar y aprobar una ley anti-racista en espectáculos deportivos y empezar a aplicarla contundentemente.
Si no es así, no solo no preveo que estas actitudes se acaben, sino que creo sinceramente que se intensificaran en los proximos años.